Hoy, 21 de noviembre, Pilar Arrayás, directora de Cartón Circular, participó en un coloquio organizado por la Fundación Alternativas, en colaboración con Ecoembes, que, bajo el título “El papel de la RAP para un país más circular” ha analizado los desafíos que plantea la ampliación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) en España.
Durante el evento, los ponentes debatieron sobre las nuevas obligaciones que afrontan las empresas y las oportunidades para avanzar hacia una gestión más eficiente y sostenible de los residuos. Arrayás compartió mesa con destacados expertos de economía circular: Luis Medina Montoya, director de Proyectos de la Fundación Economía Circular; Jovita Moreno, directora de la Cátedra de Economía Circular de la Universidad Rey Juan Carlos; y Juan Ramón Meléndez, director general de RE-VISTE.
Nuevas obligaciones para comerciales e industriales
Desde enero de 2025, las empresas que usan envases comerciales e industriales deberán cumplir con nuevas obligaciones relacionadas con la RAP. Aunque muchos envasadores comerciales ya contaban con experiencia en sistemas de gestión vinculados a los residuos domésticos, para la industria este es un terreno novedoso que plantea retos tanto operativos como educativos.
En este contexto, surge Cartón Circular como una solución y una herramienta de apoyo para las empresas para la aplicación de la RAP en la gestión de residuos de envases industriales. «El objetivo es facilitar el cumplimiento normativo a través de soluciones sencillas y accesibles que beneficien a todas las industrias, independientemente de su tamaño o experiencia», destacó Arrayás.
Hacia una RAP eficiente y responsable
Arrayás enfatizó que el gran reto es implementar la RAP de manera responsable y sencilla, manteniendo los modelos existentes que ya funcionan y mejorarlos sin complicar innecesariamente a las empresas. «Debemos encontrar un equilibrio entre eficiencia y sostenibilidad, asegurando que los costes asociados sean razonables y no se conviertan en una gran carga», explicó.
Además, destacó que la colaboración y el aprendizaje entre los diferentes SCRAP son esenciales para el éxito. «La competencia sana y la cooperación entre sistemas son fundamentales para optimizar la gestión de residuos y mejorar la eficiencia del reciclaje. No es un esfuerzo individual, sino colectivo».
Aunque cumplir con las nuevas normativas implica costes para las empresas, Arrayás insistió en que estos deben ser razonables y no convertirse en un obstáculo para la competitividad. «El objetivo final es que las soluciones adoptadas sean sostenibles tanto ambiental como económicamente, y que impulsen la economía circular de forma equilibrada».
La pedagogía y la formación como claves para superar los desafíos
Arrayás resaltó que uno de los mayores retos para la industria radica en la ampliación de las obligaciones de la RAP, es la que llegan en un contexto en el que las empresas ya están gestionando eficazmente sus residuos. «Es comprensible que las empresas se sientan confusas: llevan años cumpliendo con ciertas responsabilidades, gestionando sus residuos con gestores especializados, y ahora deben asumir nuevas obligaciones que, en apariencia, parecen duplicar lo que ya hacen», explicó.
Para superar este obstáculo, Arrayás insistió en la importancia de la pedagogía. «No se trata solo de informar, sino de crear un entendimiento profundo sobre el propósito de estas leyes y cómo cada parte puede contribuir a un objetivo común. Este es un trabajo de todos: ciudadanos, industrias, legisladores y organizaciones como los SCRAP, que dedicamos gran parte de nuestros recursos a sesiones informativas y a interpretar las normativas».
Arrayás también abogó por una mayor implicación de los legisladores en la fase de aplicación de las normas. «Es esencial que exista un espacio de comunicación más fluido entre quienes desarrollan las leyes y quienes las aplicamos. En el caso del Real Decreto 1055/2022, de Envases y Residuos de Envases, la mayor parte de la pedagogía recae sobre los SCRAP, que organizamos sesiones informativas y trabajamos para interpretar las normativas. Sin embargo, sería ideal contar con una mayor colaboración con los legisladores, para garantizar que las normas se entiendan y se apliquen con el mismo criterio con el que fueron diseñadas».
La jornada organizada por la Fundación Alternativas dejó claro que la ampliación de la RAP representa un gran desafío, pero también una oportunidad para construir una gestión de residuos más eficiente y sostenible, siempre desde el entendimiento y la colaboración entre todos los actores implicados.
